Jacob Cohën es mucho más que una marca. Es una historia de pasión, innovación, valentía, resiliencia, esperanza, determinación. Es una intuición que nace y evoluciona a través de dos generaciones y que hoy es la expresión de una mujer y capitana de la empresa, Jennifer Tommasi Bardelle, que ha sabido dotar de forma y materialidad a aquella inspiración disruptiva original, con determinación y firmeza, manteniendo siempre un profundo respeto a sus precursores.
La marca nace en 1985 bajo la iniciativa de la familia Bardelle, con una ambición latente muy clara: romper las jerarquías y elevar el denim a la categoría de prenda de lujo.
Quince años después, sería Nicola Bardelle quien haría florecer ese concepto revolucionario. En 2002 relanza la marca deconstruyendo el ADN del denim: el tejido pop por antonomasia se convierte en un lienzo perfecto para un upgrading hacia el segmento más alto del mercado
Lo logra gracias a su ingenio y a un pensamiento divergente y subversivo: utiliza exclusivamente tejidos nobles y selectos como el Kurabo japonés, define confecciones de sastrería y couture, asegura un fit impecable y favorecedor y personaliza cada pantalón con botones joya bordados a mano y etiquetas con efecto pony hair. Esa sensibilidad por el detalle más selecto, unida a la obsesión por la excelencia y el deseo de crear algo único son los ingredientes que transforman un denim convencional en una prenda dotada de una gran personalidad. Como la de Nicola.
«He creado mi primer denim porque quería que fuera una prenda cómoda, pero al mismo tiempo, lujosa y ecléctica, que se adapta a ocasiones más formales»
Su sueño encontró su final en las carreteras de Saint-Tropez, en una mañana de agosto de 2012. Un accidente arrebata la vida a Nicola Bardelle y quiebra el futuro de su esposa Jennifer, que queda sola al cuidado de sus dos hijos pequeños. La repentina tragedia en la Costa Azul, donde acababa de inaugurarse la primera boutique monomarca, supone una ruptura profunda e irreversible para la firma, que desde ese instante quedaba privada del faro de su líder visionario.
Los motores siguieron funcionando y haciendo mover los engranajes, pero Jacob Cohën, a pesar de que la producción y la distribución fueron encargadas a un licenciatario, no contaba ya con su deus ex machina. Para Jennifer Tommasi era el momento del desconcierto, pero también de las decisiones: claudicar o seguir adelante, rendirse o intentar dar continuidad a todo aquello que había compartido con Nicola y que juntos habían empezado a construir. Pese a las dudas, prevalece la segunda vía: la búsqueda de un espacio de acción entre mil obstáculos. El mayor de ellos, convencer a empleados, proveedores y actores del mercado de que la firma podía continuar tras la muerte de su genial fundador, y de que esa continuidad podía estar garantizada por una mujer joven.
Jennifer se rodea de las personas adecuadas y avanza paso a paso, impulsada por la voluntad de culminar una obra que había quedado inacabada. Entre las adversidades, reorienta progresivamente la estrategia con una meta clara: alcanzar el hito que Nicola tanto había anhelado: hacer de Jacob Cohën una realidad autónoma, capaz de operar sin intermediarios.
En 2020, en plena pandemia, se materializa la joint venture con un importante grupo manufacturero. Este acuerdo permite a Jacob Cohën, a partir de la temporada 2020/2021, iniciar un modelo de producción y distribución con una mayor implicación y control sobre cada proceso y estrategia. Un giro estratégico compartido con Luca Roda, quien tras cuatro años como mano derecha de Jennifer Tommasi, es nombrado CEO.
Los resultados no se hacen esperar y juntos, a finales del 2023, logran que la compañía supere definitivamente el modelo de licencias en el que se había apoyado durante casi dos décadas: Jacob Cohën Company anuncia la adquisición del 100 % de JC Industry - la sociedad nacida de su anterior asociación -, poniendo fin a toda colaboración externa y abriendo paso a la refundación industrial de la firma.
Con el cierre de la operación, comienza oficialmente la nueva era de la compañía bajo el signo de la integración vertical, con la internalización definitiva del diseño, la manufactura y la comercialización: la marca se asegura el dominio total de las colecciones y de su posicionamiento en el mercado, erigiéndose como único demiurgo del pensamiento Jacob Cohën y de su narrativa.
«Detrás de cada vaquero hay una historia de amor, pasión y dedicación. Por un denim de lujo, pero poco convencional. Nos gusta atrevernos, experimentar, ir más allá. Este es el pasado y el futuro de Jacob Cohën»
Hoy, la compañía es el reflejo de la visión de Jennifer Tommasi, quien pieza a pieza, con audacia y tenacidad, está llevando a su máxima expresión lo que Nicola Bardelle imaginó hace más de 20 años: dotar al vaquero de un alma couture, convirtiéndolo en el passe-partout de un lujo relajado, confortable y anticonvencional, capaz de realzar la individualidad de quien lo viste. Una prenda de prestigio, realizada íntegramente en Italia. Y sostenible, porque está destinada a perdurar en el tiempo, como una pieza de autor.
Bajo este nuevo modelo, Jacob Cohën avanza hacia un concepto integral de estilo de vida, incrementando su exigencia en calidad y diseño para estar presente en los escaparates más exclusivos del mundo.
Los multimarca de primer nivel siguen siendo el canal comercial prioritario de la firma, con un fuerte desarrollo en Estados Unidos y Canadá, pero Jacob Cohën habla cada vez más el lenguaje del retail, con nuevas aperturas monomarca listas para sumarse a las ya operativas en ciudades como Milán, París, Roma, Courchevel y Saint-Tropez, así como a los puntos de venta en franquicia presentes en países como Japón, España, Suiza, Noruega y Bélgica.
El sueño - esta vez de Jennifer - continúa.